Los rumores no han tenido vacaciones

Este verano nos han hecho creer que estábamos ante una crisis migratoria a nivel europeo, a pesar de que expertos, diferentes estudios y los propios datos lo han desmentido una y otra vez

¿Te has sorprendido este verano con los comentarios de algunas personas en tus redes sociales? ¿Has tenido que dejar de seguir o directamente borrar a familiares, amistades o personajes a los que seguías? ¿Alguna conversación en la playa o en la terracita ha subido aún más la temperatura del ambiente? Si la respuesta es negativa, te felicitamos, nos das cierta envidia. Si has respondido que sí, bienvenida: para nosotros también ha sido un verano movidito. 

Los rumores no se han ido este año de vacaciones y en los próximos meses parece que tampoco lo harán. Se han comentado una y otra vez en redes sociales, charlas y conversaciones a la fresca del verano. Y, lejos de la responsabilidad que se le presupone, los rumores han sido avivados o directamente lanzados por actuaciones o declaraciones políticas que han dedicado la temporada estival a lanzar bulos a diestro y siniestro. En muchas ocasiones, también han sido impulsados por el tratamiento informativo de algunos supuestos medios serios de comunicación, que en ocasiones han mostrado una gran falta de rigor y de ética periodística. 


No creemos que sea una casualidad. Quienes los han repetido insistentemente han conseguido desdibujar la realidad para moldearla en base a sus intereses. Y la consecuencia no es únicamente el engaño a muchas personas; lo más preocupante es cómo esas falsedades y medias verdades golpean la buena convivencia en sociedad, el respeto y la empatía. Durante las vacaciones veraniegas nos han hecho creer, por ejemplo, que estábamos ante una crisis migratoria a nivel europeo, a pesar de que personas expertas, diferentes estudios y los propios datos lo han desmentido una y otra vez. Lo que también muestra la realidad es que la crisis que realmente hemos tenido es una crisis de humanidad, no humanitaria.

Los bulos sirven como mecanismo de control de determinados grupos y como herramienta de manipulación social. Permiten explicaciones sencillas (y falsas) a situaciones complejas. Dan una respuesta rápida que conecta con nuestras emociones y permite manipular situaciones concretas para convertirlas en verdades absolutas. Consiguiendo dar a la población una -también falsa- seguridad de obtener una respuesta ante algo que desconocemos. ¿Y para qué informarnos bien, analizar los datos, escuchar a expertos y expertas cuando es mucho más sencillo y directo repetir una explicación que nos han fabricado y nos haga sentirnos seguros y, además, poder echar la culpa de todo lo que ocurre a otros?

En Stop Rumores llevamos desde 2014 intentando cambiar esa actitud que es también una tendencia creciente. La estrategia se puso en marcha por parte de Andalucía Acoge con la idea de sistematizar una serie de acciones que ya se estaban llevando a cabo en diferentes iniciativas de sensibilización y formación en la propia entidad. Conocimos la experiencia de la estrategia que nació en Barcelona y vimos que era adaptable a otro modelo de comunicación y otra forma de decir las cosas: ahora se podía trabajar tanto con personas que estaban sensibilizadas como aquellas a quien el campo de las migraciones les pillaba muy lejos. Pero quisimos ir más allá, porque si bien es cierto que Stop Rumores nació en el campo de las migraciones, su desarrollo es totalmente extrapolable a cualquier otro ámbito de la sociedad. 

Las iniciativas antirrumores han sido, son y serán necesarias: los rumores son algo casi intrínseco a la condición humana. Y en la época en la que el ser humano tiene mayor facilidad para acceder y difundir información, vemos como los rumores, bulos y desinformaciones están cada vez más presentes en los medios, en nuestros entornos, en nuestro día a día y, siempre, con un fin claro de manipular la opinión de la sociedad. Y no estamos hablando de quienes mantienen una opinión diferente a la nuestra, sino de quienes carecen de una actitud crítica ante las informaciones que recibe. Se puede estar en contra de la presencia de personas migrantes, pero no se puede basar esa opinión en argumentos falsos. Oye, si eres racista, al menos ten la decencia de reconocerlo.

Los rumores permiten desviar el foco mediático de aspectos a los que no se quiere que se preste mucha atención, permiten justificar, en algunos casos, medidas que recortan derechos, sirviendo al perfecto “chivo expiatorio” como justificación de estas. Desgraciadamente estos rumores se han demostrado un excelente vehículo para la transmisión de los discursos de odio y para el auge de posiciones políticas que nos retrotraen a la época más oscura de nuestra historia reciente. Basta echar una ojeada al panorama europeo. 

Por eso es importante el papel de los y las agentes antirrumor. Personas que, simple y llanamente, toman la iniciativa para no permitir que los rumores campen a sus anchas en sus entornos. Personas que se informan y se forman. Y para quienes hemos creado un amplio abanico de materiales y herramientas que puedan facilitarles su labor de poner freno a los rumores que hay en la sociedad.

Reconocemos que combatir los rumores es complicado, muy complicado. Decir lo contrario sería mentir. Sabemos que no se consigue con una conversación, una charla, un par de horas de formación… Es un proceso, un trabajo a largo plazo que nos permite poner de nuestra parte para, entre muchas personas, conseguir acabar con ese rumor que crece y crece por redes sociales, grupos de whatsapp o la televisión. Por eso seguiremos insistiendo con la creación de nuevos materiales, el desarrollo de más y mejores análisis, aumentando las formaciones en nuestro ámbito principal -Andalucía, Ceuta y Melilla- pero también más allá gracias a entidades comprometidas. Y reforzando y haciendo crecer la red de Espacios Libres de Rumores que ya supera la veintena y que son un buen comienzo para que los rumores, ahí, no tengan nada que hacer. Ojalá, así, consigamos pronto que los rumores se tomen un respiro, apuesto por una temporada de descanso. Mientras más duren sus vacaciones, mejor para toda la sociedad.

Artículo publicado en eldiario.es, dentro del blog Novus Orbis, el 4 de septiembre de 2018.

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