Lo que está ocurriendo en Ceuta genera preocupación. Y precisamente por eso, ahora más que nunca, necesitamos informarnos con rigor.
En momentos de alta tensión es fácil que circulen contenidos fuera de contexto, mensajes que apelan al miedo o al enfado, y expresiones que simplifican una realidad mucho más compleja.
Antes de compartir una noticia, un vídeo o una opinión, pregúntate:
- ¿Conozco la fuente?
- ¿Está contrastada?
- ¿Aporta contexto?
- ¿Respeta la dignidad de las personas implicadas?
- ¿A quién benefician los discursos de odio que proliferan?
Las palabras que elegimos y los contenidos que compartimos también construyen la conversación pública.
Porque informarse bien también es cuidar la convivencia.