Los trazos del rumor en la infancia

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Os dejamos hoy el artículo ‘Los trazos del rumor en la infancia’, donde se habla del proyecto Stop Rumores. Escrito por Nacho Sánchez y María Rodríguez, fue publicado el 24 de noviembre de 2014 en el blog Migrados, del periódico El País. Lo podéis encontrar en su ubicación original aquí

Nubes en el cielo. El agua calmada. Y un grupo de personas a bordo de un cayuco. Pablo dibuja los trazos rápidos porque tiene muy claro qué quiere plasmar en la hoja de cuadros. Su compañera Rocío, también. Unas largas y finas líneas hechas a lápiz, un alambre de espino remarcado con bolígrafo azul y algunas personas pintadas con rotulador negro trepando la valla de Melilla. Son dos de los dibujos con los que un centenar de alumnos y alumnas de entre 12 y 14 años de un instituto malagueño representaban lo que para ellas y ellos significa la palabra inmigración. En otros casos, la escena la completan coches de policía e incluso agentes disparando a quienes intentar superar la valla. Pateras y la frontera melillense protagonizan la mayoría de dibujos hechos con toda rapidez, sin esmerarse porque ese no era el objetivo. Y lo mismo ocurre en otras experiencias que hemos realizado recientemente desde el proyecto Stop Rumores en institutos de Granada o Jerez.

La actividad era una mera introducción de una charla encuadrada en la iniciativa Stop Rumores. Una forma de romper el hielo para conocer la visión del grupo. Ir así arrancándoles información, encontrar estereotipos, analizar los mensajes que llegan desde diferentes fuentes ya sean los medios de comunicación, la tienda de la esquina o lo que escuchan decir a los adultos. Y, posteriormente, plantearles cuestiones relacionadas con los prejuicio, estereotipos y, sobre todo, rumores: su rápida expansión, sus objetivos, sus peligros. La importancia de informarse bien, de preguntarse si todo lo que nos llega es verdad. Bastaba cuestionarles qué porcentaje de personas extranjeras que llegan a España lo hacen en avión, por la valla de Melilla o en patera. Las dos últimas ganaban por goleada: 50%, 60%, hasta 80%. Cuando la realidad es bien diferente: apenas un 0,3% lo hace a través de frontera melillense, un 1% llega en patera o cayuco y, por el contrario, más del 60% lo hace en avión. “Eso es imposible. Si en la tele siempre ponen a negros trepando la valla”, subrayaba otro de los alumnos.

Todo esto nos hace pensar. Si esa es la visión que tienen de la inmigración, da respeto acercarse a temas como el acceso a la sanidad de las personas inmigrantes, su participación en el mercado laboral o, simplemente, su derecho a emigrar. Pero es obvio, ojo, que sólo transmiten lo que les ha llegado. Arrancando la secundaria uno no se ha formado todavía como persona y para la mayoría la vida a esas edades está en otra parte. Hay otros intereses, otros descubrimientos y experiencias. Otras cosas en las que pensar y de las que preocuparse y no en si el mensaje que llega por la tele es cierto o para pensar qué significan esas “oleadas” de personas inmigrantes que superan la valla y llegan a las costas en embarcaciones de juguete. O las causas de que ello ocurra. Debemos mirar más arriba, a su entorno. A lo que le cuentan en casa o en el cole. Lo que escuchan a través de los medios, de ese mensaje machacón que sale del televisor o incluso le llega vía Whatsapp. La televisión los asedia con las imágenes de la frontera sur de Europa. Sin contextualizar, sin decirles lo que realmente sucede. Ven a negros cruzando la valla, esperando durante horas para poder cruzar y, al mismo tiempo, escuchan las palabras “avalancha”, “invasión”. Queda de lado el contexto, decirles por qué vienen más allá del hambre o la guerra, que también crean un estereotipo sobre el continente africano; falta hablarles de por qué existe esa valla, de las leyes que se incumplen, del funcionamiento del sistema económico que permite transitar a las mercancías pero se olvida de las personas.

Tampoco vale con matar al mensajero. Los medios reflejan en muchas ocasiones lo que les transmiten los responsables políticos, como muy bien decía J. M. Jiménez Gálvez hace unos días en este mismo blog.Ahí tenemos un problema. El uso de la inmigración con fines populistas y partidistas (que crece desmesuradamente en épocas de elecciones, ojo a lo que se nos viene encima en 2015) es una cuestión a erradicar. Una falta de responsabilidad de nuestros políticos. Una más. No vale generalizar, claro: muchas personas que trabajan en la administración luchan contra rumores y prejuicios, asumen su compromiso con la ciudadanía en lo que respecta a su trabajo y demuestran querer cambiar las cosas. O, al menos, intentarlo.

Invisibilizar lo que ocurre en la valla también sería preocupante. Es necesario que a las generaciones venideras se les eduque en este sentido, que comprendan que migrar es algo natural aunque no sea así, de momento, para el sistema económico. Que sepan que  los rumores sobre las personas inmigrantes que nos quitan el trabajo, se aprovechan de nuestra sanidad o son más de los que caben en España, no sólo son falsos sino, además, peligrosos. Es necesario hacerles entender que este mundo es global, que es de todos. No será tarea fácil, pero hay señales de que si se les dan las herramientas quieren escuchar. Están atentos, cuestionan las cosas… Y miran también a su país.

Algunos de los alumnos dibujaron aviones, flechas alrededor del planeta señalando que migrar es un hecho natural que ha ocurrido siempre. Otros también pintaron personas saliendo de España a otros lados del planeta. “Los españoles también estamos viajando al extranjero para buscar trabajo, también somos inmigrantes”, recuerdan algunos. Y una bonita excepción: un paisaje marítimo y unas cuantas gaviotas. “Inmigración es viajar, es libertad”, concluía Rocío.

Nacho Sánchez es técnico de Stop Rumores y responsable de comunicación de Málaga Acoge
María Rodríguez es Agente Antirumor y periodista freelance

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